2 de septiembre de 2011

Esperando la legislación del autoconsumo, o cómo independizarse de las eléctricas

La democratización del sistema eléctrico español está en camino, pero se hace esperar más de lo debido. Para poder apostar por la sostenibilidad y la autonomía energética, la legislación española debe permitir el despliegue de la generación distribuida y el autoconsumo con renovables. En nuestro país, esperamos desde hace más de un año el Real Decreto de conexión de aparatos de pequeña potencia. Toda una revolución en la forma de consumir electricidad en España si el Gobierno da vía libre al real decreto sobre autoconsumo. 

Para los que quieran conocer un poco más sobre todo ello, el diario Cinco Dias ha publicado un artículo bastante pedagógico al respecto "Independizarse de las eléctricas". Y es que la democratización del sector eléctrico es la condición indispensable para desarrollar un modelo energético más coherente y transparente aprovechando el potencial de las nuevas tecnologías renovables ya disponibles en el mercado.

El gran salto adelante en el autoconsumo, supone permitir al usuario conectar sus equipos de generación (eólico, solar, biomasa, etc) a la red eléctrica. Según cálculos de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (Asif) un hogar podría consumir hasta el 80% de su propia electricidad de forma instantánea, con el consiguiente ahorro e independencia de las compañías eléctricas. El resto deberá comprárselo a la compañía eléctrica. Para el consumo industrial, se calcula que la capacidad de autoconsumo ascendería al 60%.

Los obstáculos entre las compañías tradicionales y la industria de las renovables gira en torno al llamado consumo diferido, es decir al intercambio y la compensación de los saldos entre la compañía eléctrica y el usuario. Se baraja es que el cliente tenga derecho a no pagar por cada kilovatio que compre a la red eléctrica a cambio de otro que vierta al sistema, con un cálculo de saldos a final de mes o final de año. La gran ventaja es que si el usuario es capaz de gestionar su demanda a la curva de generación que él mismo produzca, se evita comprar electricidad a las compañías tradicionales y ahorrar mucho dinero. Y ahí es donde está el problema, se les quita un buen trozo de pastel a las eléctricas. 

El autoconsumo además, abre interesante oportunidades para desarrollar nuevos nichos de mercado y nuevas empresas, especialmente servicios de proximidad, como pequeños instaladores eléctricos, mantenimiento, seguros, redes inteligentes,etc. Son los llamados empleos verdes.

Así pues, estamos como los jóvenes que se quieren emancipar. En este caso queremos independizarnos de las servidumbres de las compañías eléctricas, para que éstas compitan en el mercado con nuevos productos y servicios de calidad, proximidad y con más transparencia. Eso es al fin y al cabo la democratización de la energía.
 

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